Fecha: 29 March 2011 | Autor: blogardulceblogar | Ponlo en: Donde quieras, El baño, El cuarto de los niños, El garaje, El jardín, La cocina, La oficina, La terraza | Tags: Blogar Dulce Blogar, Gadgets, La cocina, La oficina, Lego, Legomanía, Papelera LEGO, Productos LEGO, Utensilios de cocina | 2 comentarios »
Nada, que el
LEGO-mundo da para mucho y sus
papeleras también…
Dan para tanto que pueden servir para tirar papeles a un recipiente con tapa o para guardar chocolatinas custodiadas por una cabeza “color hepatitis” de sonrisa permanente…


Fecha: 23 March 2011 | Autor: blogardulceblogar | Ponlo en: El baño | Tags: Blogar Dulce Blogar, Cinta métrica de papel higiénico, El baño, Papel Higiénico, Papel higiénico original | 2 comentarios »
No sé, igual un
papel higiénico “con estampado a la
cinta métrica” ayudaría a ahorrar a los consumidores o algo… pero es que es tan horroroso que da grima verlo…

Vía:
Oh Gizmo!
Fecha: 21 March 2011 | Autor: blogardulceblogar | Ponlo en: El baño | Tags: Blogar Dulce Blogar, Columna de ducha Twitter, Columnas de ducha, El baño, Twitter | 2 comentarios »
Pues podría ser…
Twitter Twitter,
dúchate dúchate… Twitter Twitter…

Vía:
Bem Legaus
Fecha: 18 March 2011 | Autor: blogardulceblogar | Ponlo en: Donde quieras, El baño | Tags: Blogar Dulce Blogar, El baño, Pasta de dientes, Pasta de dientes en pastillas | 3 comentarios »
Pastillas para limpiar los dientes, primero las masticas y luego “le arreas” con el cepillo.

Vamos, como el
dentífrico normal pero que sale más caro…
Vía:
Mundo Chica
Fecha: 14 March 2011 | Autor: blogardulceblogar | Ponlo en: Donde quieras, El baño, El dormitorio, El recibidor, La oficina | Tags: Blogar Dulce Blogar, Decoración, El baño, Espejo micrófonos, Espejos, Espejos originales | 1 comentario »
Pero si parece que estoy
viendo a Carmele Marchante aparenciendo por allí al fondo con una
grabadora en la mano, un erizo de mar pegado a la cabeza a modo de tocado y unas medias que la Gallina Caponata no se pondría en la vida, ni aunque Don Pimpón se lo pidiera de rodillas…

¡Por Dios qué angustia, qué claustrofobia, qué horror!