Hoy la cosa va de árboles de Navidad y de cómo decorarlos de la forma más original y más mitómana también.
Ahora hace su aparición… “la
LEGO-Estrella de la muerte”. Ésto es un no parar y como en alguna otra ocasión, se unen “los que mueven a las masas” y enloquecen al personal. Chán chán… ¡LEGO y
Star Wars, juntos para crear La Estrella de la muerte más navideña jamás vista!
Si os morís por tener una de éstas, sólo hace falta tener piezas lego (grises eso sí, que cuenta mucho) y seguir las instrucciones del señor de
aquí, que es el creador de semejante “alimento para mitóman@s”.
Precioso no sé si quedará mucho, más que nada porque el aspecto así a simple vista es como un poco “entre sepia y tristón” pero igual cumple el sueño navideño de los amantes de los tubos de ensayo, la física cuántica y las matemáticas más imposibles…
Que como hay gustos para todo pues habrá “gentes” a las que les encantaría pasar “esas fechas tan señaladas” con Stephen Hawking, Rosalind Franklin, Johannes Kepler, Marie Curie, Nicolás Copérnico, Jane Goodall, Isaac Newton, Galileo Galelei , Albert Einstein, Charles Darwin y bla, bla, bla…
Parece inofensiva pero es una “
bola demoníaca” que podría sacar de quicio al más pintao.
Una vez que se cuelga “del árbol de la dulce
Navidad“, se dispara un dispositivo que hace que emita ruidos de lo más desagradable como el sonido de los grillos o la risa de un elfo, que según nos dan a entender no debe de ser “así preciosísima”. Tendremos que fiarnos de los “expertos en elfos” que sabrán muchísimo mejor que nosotros cómo suena la risa y es que será que cenar con ellos los sábados por la noche fomenta el conocimiento de ruidos y eso quieras que no une mucho…
Total, que la bola es como para regalársela a tu peor enemigo con la excusa (más bien mentira) de firmar la paz y que después “se cague en tu padre”, porque ten claro que éso lo que haría…
Si resulta que la Navidad no te entusiasma y además te da pereza y además no te enloquece preparar el árbol, quizá si sabes que puedes poner
esta figura de Yoda como colofón arbolístico, sea distinto.
Sólo por ver la cara de amigos y familiares admirando el árbol en cuestión, vale la pena colocar una de éstas y grabar mientras tanto las caras de… “est@ chic@ cada día está más loc@, hay qué ver, pobrecill@…”