“Pues mira, la verdad es que esta primavera no sé si
adornar el balcón con unas margaritas blancas o con una
maceta zombie… Es que estoy en un mar de dudas…”
Halloween terminó (ohhh…) pero ésto merece la pena ser visto sin lugar a dudas ¡Una casa que luce al ritmo de
Thriller!
Luces que se encienden y se apagan al ritmo de la música más rentable de todos los tiempos, con ventanas que cantan como si fueran emoticonos gigantes con caritas de “¿A que te da susto mirarme a los ojos? Normal, lo hago por eso no te creas que es por otra cosa ¡Ahhh se siente…!”
No sé si es de verdad o un montaje o qué pero no he podido resistirme a compartirlo con vosotr@s así que aquí va…
Menudo susto si entras en un baño así a la buena de dios y te encuentras en el
inodoro (que queda como más finolis) una mano podrida que quiere que te vayas con ella o un
portarrollos calavera que te cede el papel higiénico con una sonrisa o una escobilla recién salida de Piratas del Caribe…
En fin, que el baño también tiene derecho a disfrazarse pero no es cuestión de matar a la gente de un infarto…
¡Qué susto por Dios y por todos los santos del calendario! ¡Qué horror de retratos!
Retratos terroríficos que pasan de ser la imagen de una tierna niña con trenzas a… ¡la abuela de la niña del Exorcista cuando era pequeña! ¡Horroroso!
Desde luego que para celebrar una fiesta de Halloween van que ni pintados, porque aparte de éste de la “nena” hay más… Lo que pasa es que igual los usas para la fiesta y te quedas sol@, con todos tus amigos “esmayaos” por el suelo. Tú verás…