Pues sí, es un concepto (que por las alcayatas o como se llamen, parece muy casero) que está destinado a colgar las llaves.
El del casco con el culo” fuera fuera” es un show, pero el de la coleta con las patillas de medio metro de largo es “la leche”.
Vamos a dejarlo ahí pero podríamos seguir un rato porque… ¿qué quiere decir “la miradita” que le está echando el del casco al de la coleta? ¿Es amor y no sabe cómo decírselo?
¿Que viene el malo y no quieres que te pille? ¿Que estás jugando al escondite y no sabes dónde ir? Pues en situaciones de este tipo, lo mejor sería tener a mano una mesa como ésta, “una mesa/casa”.
Me muero de la envidia por una, no lo puedo remediar, me encantaría probarla y aunque sería un poco claustrofóbica no me importaría jugar al escondite con una de éstas cerquita.
Nada, que no se me va el espíritu de la niña “esa” que llevo dentro, ni las ganas de cotillear juguetes nuevos. Jejeje
Lo estaba leyendo y no me lo podía creer… ¿Una almohada que permite escribir en ella? ¿Y además a distancia por
Wi-Fi? Pues sí, es así de increíble, pero así de cierto también.
Se llama Almohada Relacional y está equipada con sensores de luz y de contacto, junto con una conexión Wi-Fi que permite enviar emociones a la almohada de alguien lejano.
Los sensores al tacto permiten, literalmente, sacar una sonrisa con los dedos sobre una almohada y enviarla a otra Almohada Relacional. La información sobre un cojín se transmite a otro, simplemente utilizando la luz interior.
La Almohada actúa como un canal de comunicación de imágenes entre dos personas a larga distancia, entre amigos o parejas.
De momento, todo esto es un proyecto, pero ¿quién sabe si dentro de unos años hablaremos con “Pepe Pérez o Pepita Pulgarcita” a través de la Almohada?