Pues mire usted, a mi una
lámpara así que parece una bolsa de “medicina marronera hospitalaria” no me relajaría nada, por mucho que la luz sea muy tenue y muy suavita y todo eso…
¿Quién quiere ver en su casa
bolsas de antibiótico colgadas por las paredes o en la cama o en el perchero de la entrada…?
¡Por Dios (o por quien sea) una
perla que da luz y que además va cambiando de color!
¡Ésto es mucho peor que los “recuerdos playeros” que (no sé muy bien por qué) hay que hay que regalar a la vuelta de vacaciones! Y mira que ésos son horteras…
Yo no digo nada, sólo que no quierouna de éstas en mi vida, gracias.
Bang! Lamp es el proyecto de un estudio japonés, cómo no, basado en una
lámpara que se apaga con el disparo de una pistola. La pistola ya va con la lámpara, no hay que sacarse el permiso de armas ni comprar una de segunda mano ni nada…
La cuestión es que aparte del “momento pistola”, que ya es bastante curioso, la tulipa “se troncha haciéndose la muerta” después del fatal disparo…
Total que apagar la lamparita debe parecerse a la escena de una peli de mafiosos italianos o algo así… ¿no?