Pero salvajes de morirse del susto, porque entrar en un salón en el que de repente te encuentras un lobo debajo de la
mesa por muy disecado que esté, da un poco de “perreteque” no me digáis que no.
Ah, y la de la nutria tampoco es que sea así como para lanzar cohetes de dulzura… ¡Por Dios!
¿Qué quedaba por hacer relacionado con iPhone? Pues la
Mesa iPhone, qué iba a ser…
Bueno pues ya está hecha sí, un iPhone gigante que se maneja igual que el chiquitín pero “con toda la manaza”. El pequeño se conecta al grande y éste reproduce la pantalla tal cual.
¿No es impresionante? Estoy segura de que más de un@ que conozco, casi darían lo que fuera por poder probar semejante “invento iphonero”. Bueno quién sabe… quizá todo se andará…
La Mesa Ubre me resulta… cómo diría yo… ¿asquerosa?
Si este diseño tiene sentido como si no me da igual, el aspecto ya es desagradable pero si se piensa en qué es (la ubre de una vaca dando leche) es para caerse de culo. Pero si además y por si ésto no fuera poco nos fijamos con detenimiento en las moscas que hay en la “señora ubre de marras”, ya es para morirse del asco.
A mi me ha costado darme cuenta al primer golpe de vista, pero mirando mirando claramente se ve un
mono, bueno un “monazo malas pulgas” porque tiene una expresión como de “pocos amigos” que da sustito…
Nada, una
mesa ideal para la oficina de una revista de moda, en la que todos siempre están “muy monos”.