Sí sí, de momento el microondas Castoven es un proyecto pero ¿quién sabe si se llegará a vender?
La verdad es que parece una gran idea poder ver un vídeo de
You Tube mientras un@ está descongelando la comida o calentando un vasito de leche. La cuestión es que este
microondas tiene una pantalla LCD en la que se pueden ver vídeos, a partir de la conexión a un ordenador, que aparecen al azar y durante el tiempo programado en el aparatillo en cuestión ¿Que lo pones para tres minutos? Pues vídeo de tres minutos que te crió.
Lo del ordenador es lo más engorroso, pero de todas formas tiene buena pinta.
Ink Calendar es un calendario de tinta, en el que se van pintando los números de los días ellos solitos.
El idea de
Oscar Díaz y sólo es un proyecto, pero estaría bien que se pudiera comercializar porque ¡parece que está vivo! Además está previsto el uso de tintas de distintos colores para cada estación del año.
El “cepillo exprimidor” de
Jee Young Choi es un cepillo de dientes que ayuda a vaciar del todo el tubo del dentífrico.
Aprieta y aprieta hasta que ya no queda nada dentro, así que es una forma de saber que se aprovecha toda la pasta, porque desde luego parece que los tubos “los deja secos”.
Sólo me pregunto… ¿Para qué queremos un cepillo que saca pasta si la pasta no va a caer sobre el cepillo? Está como muy claro viendo los dibujos, ¿no?
Bueno de momento es un proyecto, así que a seguir “dale que te pego” a apretar el tubito a mano, que estamos en crisis y queda feo desperdiciar “lo que sea…”, aunque sigo pensando que no me parece tan útil este inventillo.
Inodoro con TAPAS, una para cada miembro de la familia.
Proyecto de
Jan Ctvrtnik, para que los papás (que hacen el pisssss un poco fuera) no manchen las tapas de las mamás, que por otra parte no entiendo por qué no lo hacen sentaditos o con un poco más de cuidadín ¡Tiene narices la cosa!
Lo estaba leyendo y no me lo podía creer… ¿Una almohada que permite escribir en ella? ¿Y además a distancia por
Wi-Fi? Pues sí, es así de increíble, pero así de cierto también.
Se llama Almohada Relacional y está equipada con sensores de luz y de contacto, junto con una conexión Wi-Fi que permite enviar emociones a la almohada de alguien lejano.
Los sensores al tacto permiten, literalmente, sacar una sonrisa con los dedos sobre una almohada y enviarla a otra Almohada Relacional. La información sobre un cojín se transmite a otro, simplemente utilizando la luz interior.
La Almohada actúa como un canal de comunicación de imágenes entre dos personas a larga distancia, entre amigos o parejas.
De momento, todo esto es un proyecto, pero ¿quién sabe si dentro de unos años hablaremos con “Pepe Pérez o Pepita Pulgarcita” a través de la Almohada?